martes, 12 de abril de 2011

Cuando un libro te mueve

Ayer por la noche le robé uno de sus libros a mi papá. Digamos mejor que lo tomé prestado, porque sus negaciones a prestármelo era un tácito "Sí, pero por favor, éste sí no me lo maltrates". (Voy a tratar de no hacerlo, en serio.)

Hay algunos libros que empiezo una y otra vez, y nunca avanzó más allá del primer capítulo intermitentemente por varios años, de éstos varios siguen ahí pacientes en el librero esperando que llegue mi inspiración y varios los leí hasta que por fin algo me motivó y los acabé de un jalón. 

Hay otros libros que me capturan desde el prólogo, el libro que le robé a mi papá (o tomé prestado) es precisamente uno de los pocos que se pueden jactar de entrar en esta categoría. Tal vez no sea una de esas joyas literarias innegables como el Borges que espera paciente en el librero, pero es algo que me hizo ruido que me motivó a escribir éste blog y a no rendirme en esos sueños "huahiros" que tanto abundan en mi persona.

El libro: Viajes del Corazón, de Arturo Peón y Jennifer Boni. Una antología de lo que escribieron en su blog cuando viajaron por la que el Che llamó "Nuestra mayúscula América." Y pensando en blogs, en escritos, sueños, pensamientos, personas, y he de confesar, sobre todo en viajes, nace Replanteando Palabras cuyo fin es precisamente eso, replantear palabras, a través de la escritura.

A diferencia de Debrayes Varios, éste blog es más de mi y menos de las ficciones e historias que disfruto escribir. Es más para mí y menos para ustedes, a quienes agradezco el interés de leer la primera entrada hasta el final.

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